¿Cuáles
son las necesidades de agua en el niño? El niño
tiene unas necesidades de agua proporcionalmente mayores que el
adulto debido a que sus necesidades de consumo calórico son
mayores y a que hasta el 70% de su cuerpo está formado por
agua.
¿Necesita
tomar agua el niño que toma lactancia materna? El niño que toma
pecho no precisa de agua suplementaria salvo que haya un elevado
calor ambiental o pérdidas excesivas de líquidos por
otras causas (diarrea, fiebre…)
¿Se
puede utilizar el agua potable para preparar el biberón? El agua de consumo público
necesita cumplir unos requisitos sanitarios para ser agua potable.
Si nuestro municipio permite el uso del agua potable, indica que
podemos usarla para preparar el biberón.
¿Es
necesario hervir el agua potable? El agua potable está
exenta de bacterias (Salmonella, Escherichia Coli,...) y virus (Hepatitis
A,...) cuando se somete a una correcta cloración. Habitualmente
también está exenta de parásitos pero para
que esto sea seguro se precisa que el agua se haya filtrado a través
de unos poros que impidan su paso reteniéndolos. Este filtrado
no se realiza en todos los casos.
Una manera sencilla
de inactivar los posibles quistes (de Giardia) o los ooquistes
(de Criptosporidium) (parásitos a los que nos referíamos)
es la ebullición del agua. Estos parásitos pueden
producir diarrea y dolor abdominal.
¿Cuánto
tiempo debe hervirse el agua
potable?
Según la Organización
Mundial de la Salud (1.998) así como según la Guía
de Salud Materno-Neonatal de la Asociación Española
de Pediatría (2.001) basta con hervir el agua durante un
minuto desde el momento en que se inicia la ebullición en
la superficie. Se recomienda añadir un minuto más
por cada 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar.
La recomendación
previa de hervir el agua durante 5 o 10 minutos debe abandonarse
pues se ha demostrado que algunas sustancias como los nitratos
o el sodio se concentran demasiado.
¿Hasta
qué edad debe hervirse el agua para preparar los biberones?
Actualmente no hay unanimidad
acerca del momento en que ya no es necesario hervir el agua para
la alimentación infantil ya que depende de factores tales
como inmunodepresión (falta de defensas en el organismo)
, diarreas de repetición, etc. El bebé tiene una superficie
corporal proporcionalmente mayor que el niño mayor y además
toma más agua libre o en la leche respecto a edades posteriores.
Probablemente, cuando el niño gatea (lo cual ocurre entre
los 9 y 12 meses), no tenga mucho sentido seguir hirviendo el agua
mientras el niño está en contacto con muchas más
partículas contaminadas.
Sin embargo,
vale la pena recordar que nunca debe abandonarse la excelente práctica
higiénica de los padres de lavarse las manos antes de preparar
el biberón o las papillas del niño.
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